miércoles, 21 de julio de 2010
Primer Paso
Objetivo: comprobar la situacion real actual de nuestros pueblos y parajes. Donde se ha quedado el crecimiento? Donde estan las bolsas de terreno olvidadas? Cuales son las posibles ventajas que han surgido gracias a los cambios de los ultimos anyos en la sociedad y la economia? Puede que no los hayamos visto aun, puede que impliquen un cambio de estilo de vida, pero cuales son? Que ha crecido cuando todo estaba decreciendo? Quienes somos ahora?
jueves, 12 de noviembre de 2009
Rehabilitación: Cortijo DM

Hemos conseguido lo que parecía imposible: ponernos todos los individuos involucrados de acuerdo en una fecha para una reunión definitiva. Vamos a reunirnos, ver cómo es el cortijo y ver qué vamos a hacer con él. No es un tema sencillo. La promotora está compuesta por mucha gente con intereses distintos y el proyecto es complejo dada la cantidad de recovecos, muros y modificaciones que se han hecho a un inmueble grande pero de distribución complicada y laberíntica. La sola adaptación a la normativa actual de seguridad de utilización (y sus próximas actualizaciones) ya presenta, de por sí, una dificultad considerable. Es un espacio difícilmente aprovechable en términos exclusivamente prácticos, pero sin embargo ofrece unas experiencias inolvidables en un entorno tranquilo, sosegado y limpio. Ni siquiera se oye el sonido de las aspas de los molinos cercanos, se ven pero no se sienten. Ojalá la relación con el entorno y la experiencia influyan aunque sea un poco la elección del uso y, por lo tanto, el proyecto posterior.
We made what seemed impossible: every subject involved on the Cortijo renovation agreed on a date for a definitive meeting. We will be meeting in order to see how the Cortijo is and what we are going to do with it. It is not a simple matter. The promoter is a group of many individuals with different interests and the project is complex given the amount of corners, thick walls and modifications made along the years in a large building with a complicated and labyrinthic distribution. The sole adaptation to current Spanish regularions, such as the one for Security of Use, is already a big issue. This is a hardly usable space in exclusively practical terms, but nonetheless it offers unforgettable experiences in a quiet and clean environment. You cannot even hear the sound of the windmills sails established nearby; you can see them but you cannot feel them. I wish the relationship with the environment and the experience of it make an influence, even if it is small, in the choice of the Cortijo's use and thus, the ulterior project.
Etiquetas:
Cortijo,
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Renovation
martes, 14 de julio de 2009
YO QUIERO HACER TU CASA
Yo quiero hacer tu casa significa que yo quiero estar contigo mientras crezca. Yo quiero que me digas cómo la prefieres, cómo te gusta, qué valoras. Yo quiero que me entiendas cuando te digo qué creo que sería mejor para ti (no para tu hermana, no para tu vecino, no para aquel que tiene mucho dinero y que vive en el otro lado del mundo, sino para ti, seas quien seas, con tu nombre y tus apellidos, con tu pasado y tu presente, con tu círculo social y con tu trabajo, tus aficiones, en fin, tu vida, tu vida que es única como debería ser tu casa). Yo quiero que hablemos y dialoguemos. Quiero que nos conozcamos hasta el punto de querernos o de odiarnos. Yo quiero, en resumen, que me dejes que haga tu casa, que me implique con ella, que la mime y la diseñe, que la construya, que la visite cuando aún esté a medias, un esqueleto solitario en mitad de un solar invisible bajo sacos de cemento y madera y acero. Yo quiero saber que en el día D a la hora H hubo un problema, y es que algo se quedaba fuera de sitio, y poder pensar cómo ayudar a que tu casa, que será tuya, pueda tener todo en regla. Yo quiero que no te dejes engañar por los que te cuentan que las casas son como los pañuelos, que son baratos, los usas y los tiras y te compras un paquete nuevo, que no se responsabilizan, que no te comentan ni te preguntan, ellos hacen y no dan problemas porque los esconden y, cuando los problemas llegan, ya es demasiado tarde, ya no están, no recuerdas ni sus caras, su memoria niebla en la tarde porque ellos nunca hicieron tu casa, ni la de tu hermana, ni la del vecino, ni la del señor que tiene mucho dinero y vive en el otro lado del mundo, ellos sólo pusieron tres piedras sin argamasa que van cayendo, se van estremeciendo a cada paso que das y no mantienen el equilibrio, se pierden y desaparecen.
Mientras, yo estoy aquí, en el rincón, y te repito suavemente y bajito que yo lo que quiero es hacer tu casa, la tuya, no la de tu hermana ni la del vecino...
Mientras, yo estoy aquí, en el rincón, y te repito suavemente y bajito que yo lo que quiero es hacer tu casa, la tuya, no la de tu hermana ni la del vecino...
miércoles, 20 de mayo de 2009
SOSTENIBILIDAD PROFESIONAL
Las cosas siguen cambiando de manera imparable en los últimos meses. La crisis económica está haciendo estragos, más aún en un sector que se ha parado en seco y donde miles de profesionales intentan salir adelante de la mejor manera posible. A mi entender es una excusa perfecta para replanteárselo todo y empezar de cero. Y cuando digo todo, quiero decir TODO. La organización del trabajo y las fuentes del mismo deben cambiar para que podamos seguir adelante. Es decir, tenemos que buscar alternativas que tienen que existir y tendremos que persuadir de que nuestra colaboración, y no nuestra firma, es lo que realmente tiene valor. A la hora de confirmar si un negocio u otro tienen posibilidades de salir adelante se hace especial énfasis en el VALOR AÑADIDO. ¿Qué valor añade un arquitecto/a con respecto a otro/a? Generalmente, la cercanía social (primo del vecino), precios más bajos y sólo en el caso de profesionales con mucha suerte o de gente muy importante encontraremos clientes que vayan buscando, en realidad, un diseño que se adecúe a sus gustos tras un cierto trabajo de investigación. No tengo claro que ésa sea la manera de actuar. He dicho.
sábado, 18 de octubre de 2008
Hormigón con base de cenizas hidráulicas.
España, y más aún la zona sur y sureste, es una región que si bien fue decentemente boscosa en el pasado se encuentra ahora en una situación frágil de carencia de vegetación y avance aparentemente inexorable del desierto. Las causas que nos han llevado a este punto son varias y complejas, pero las resumiremos diciendo que han sido básicamente el cambio climático, con el aumento de las temperaturas y, aparentemente, la disminución de las precipitaciones, más la deforestación, más los incendios que nos asolan cada año los responsables de esta situación. Cómo no querer poner nuestro granito de arena para solucionar tamaño problema. Desde el mundo de la arquitectura cada vez está más extendida la intención de trabajar con sistemas constructivos sostenibles, ecológicos y a la vez asequibles, agradables y cómodos. Eso como mínimo. A menudo nos hemos encontrado volviendo la mirada a los países nórdicos, vanguardia durante muchos años de la arquitectura ecológica. Sin embargo, prestar atención sobre esos proyectos nos hace encontrar detalles que no serían de fácil aplicación en nuestro país, o al menos no de fácil aplicación desde la coherencia ecológica. Me refiero al uso de la madera.
La madera, como material orgánico y perfectamente reutilizable (combustible, en última instancia) y que no requiere grandes transformaciones ni grandes gastos energéticos para su preparación (siempre y cuando se controlen los procesos a los que viene sometida para aumentar su durabilidad, algo que en cualquier caso puede subsanarse buscando materiales certificados) parece ser la gran solución a nuestros problemas, sobre todo en el caso de vivienda unifamiliar o edificios de escasa entidad. Esta calificación se hace aún más patente cuando aprendemos, por casualidad o por interés, las grandes cantidades de energía que se consumen en la fabricación del cemento que usamos en el hormigón. La madera cobra fuerza no sólo como material de revestimiento, al que estamos acostumbrados incluso en estas zonas, sino también como material estructural.
En cualquier caso, la situación no está tan clara; países como el nuestro no pueden permitirse el lujo de talar los árboles locales para la construcción generalizada. Podríamos traerlos de otros países (lo que no dejaría de deforestar alguna parte del mundo, pero asumamos que son espécimenes que esos países puedan reemplazar), pero en ese caso estamos generando un gasto considerable de energía con las consiguientes emisiones de gases contaminantes simplemente para traer un material que parece sostenible. Contaminamos para ser más ecológicos. Por otro lado, el hormigón está compuesto casi en su totalidad de materiales locales (en casi cualquier sitio): áridos y agua que pueden proceder casi de cualquier lugar de nuestra geografía y que no necesitan grandes tratamientos para poder ser puestos en obra. A esto hay que añadir que el hormigón (hablemos de hormigón armado, que es el comúnmente usado en estructuras) es más resistente que la madera y es más fácil de controlar, puesto que la madera presenta la heterogeneidad propia de un ser vivo y que puede debilitar un elemento estructural, aparte de las limitaciones que presenta una estructura de madera, en general, si queremos usarla en un edificio de mayor tamaño. Por tanto, el hormigón aparece como un material que no precisa de un gran gasto energético de transporte y de una alta fiabilidad y resistencia. Pero aún a grandes rasgos, tiene un pequeño gran fallo: el cemento. El cemento que más se suele usar en los hormigones (el Portland) precisa de una gran cantidad de energía en forma de calor para obtener sus componentes básicos. ¿Qué es lo correcto en estos casos? Intentemos encontrar una respuesta distinta a "a mí en de pequeño me daban hormigón".
Una de las adiciones que usamos habitualmente en el hormigón son las cenizas hidráulicas, procedentes de la combustión de carbón en centrales termoeléctricas. Generalmente estas cenizas de llevan directamente a los vertederos, pero a veces se utilizan en la fabricación de hormigón. Si tradicionalmente se ha considerado que la manera de que éstas fragüen era que estuviesen acompañadas de cal, cemento y otros aglutinantes, hace ya tiempo que se demostró que esto no es necesariamente así. Su mejor o peor fragua depende de la composición particular de cada partida de cenizas, pero ya se apunta en distintos foros que pueden ser una posible alternativa al cemento Portland. Si tenemos en cuenta que son subproductos de otra actividad, por el momento el gasto energético en su obtención sería exclusivamente el del transporte y, como mucho, el análisis (aunque no tengo muy claro que este consumo sea relevante), luego la causa principal del descrédito del hormigón como material en arquitectura sostenible se ve considerablemente reducida. Incluyamos en esta reflexión la disminución del volumen de desechos en nuestros vertederos. Sin embargo, la normativa actual no permite incluir un volumen de cenizas mayor del 35% del peso del cemento, de manera que tendríamos que usar una gran cantidad de Portland en cualquier caso. Si ya los romanos las usaban (acordémonos de las famosas puzolanas) y obras como el panteón y el acueducto de segovia han demostrado con creces su durabilidad, ¿no deberíamos replantearnos el uso de este material? Quizá la salida del dilema bosques-energía sea más sencilla de lo que creemos.
La madera, como material orgánico y perfectamente reutilizable (combustible, en última instancia) y que no requiere grandes transformaciones ni grandes gastos energéticos para su preparación (siempre y cuando se controlen los procesos a los que viene sometida para aumentar su durabilidad, algo que en cualquier caso puede subsanarse buscando materiales certificados) parece ser la gran solución a nuestros problemas, sobre todo en el caso de vivienda unifamiliar o edificios de escasa entidad. Esta calificación se hace aún más patente cuando aprendemos, por casualidad o por interés, las grandes cantidades de energía que se consumen en la fabricación del cemento que usamos en el hormigón. La madera cobra fuerza no sólo como material de revestimiento, al que estamos acostumbrados incluso en estas zonas, sino también como material estructural.
En cualquier caso, la situación no está tan clara; países como el nuestro no pueden permitirse el lujo de talar los árboles locales para la construcción generalizada. Podríamos traerlos de otros países (lo que no dejaría de deforestar alguna parte del mundo, pero asumamos que son espécimenes que esos países puedan reemplazar), pero en ese caso estamos generando un gasto considerable de energía con las consiguientes emisiones de gases contaminantes simplemente para traer un material que parece sostenible. Contaminamos para ser más ecológicos. Por otro lado, el hormigón está compuesto casi en su totalidad de materiales locales (en casi cualquier sitio): áridos y agua que pueden proceder casi de cualquier lugar de nuestra geografía y que no necesitan grandes tratamientos para poder ser puestos en obra. A esto hay que añadir que el hormigón (hablemos de hormigón armado, que es el comúnmente usado en estructuras) es más resistente que la madera y es más fácil de controlar, puesto que la madera presenta la heterogeneidad propia de un ser vivo y que puede debilitar un elemento estructural, aparte de las limitaciones que presenta una estructura de madera, en general, si queremos usarla en un edificio de mayor tamaño. Por tanto, el hormigón aparece como un material que no precisa de un gran gasto energético de transporte y de una alta fiabilidad y resistencia. Pero aún a grandes rasgos, tiene un pequeño gran fallo: el cemento. El cemento que más se suele usar en los hormigones (el Portland) precisa de una gran cantidad de energía en forma de calor para obtener sus componentes básicos. ¿Qué es lo correcto en estos casos? Intentemos encontrar una respuesta distinta a "a mí en de pequeño me daban hormigón".
Una de las adiciones que usamos habitualmente en el hormigón son las cenizas hidráulicas, procedentes de la combustión de carbón en centrales termoeléctricas. Generalmente estas cenizas de llevan directamente a los vertederos, pero a veces se utilizan en la fabricación de hormigón. Si tradicionalmente se ha considerado que la manera de que éstas fragüen era que estuviesen acompañadas de cal, cemento y otros aglutinantes, hace ya tiempo que se demostró que esto no es necesariamente así. Su mejor o peor fragua depende de la composición particular de cada partida de cenizas, pero ya se apunta en distintos foros que pueden ser una posible alternativa al cemento Portland. Si tenemos en cuenta que son subproductos de otra actividad, por el momento el gasto energético en su obtención sería exclusivamente el del transporte y, como mucho, el análisis (aunque no tengo muy claro que este consumo sea relevante), luego la causa principal del descrédito del hormigón como material en arquitectura sostenible se ve considerablemente reducida. Incluyamos en esta reflexión la disminución del volumen de desechos en nuestros vertederos. Sin embargo, la normativa actual no permite incluir un volumen de cenizas mayor del 35% del peso del cemento, de manera que tendríamos que usar una gran cantidad de Portland en cualquier caso. Si ya los romanos las usaban (acordémonos de las famosas puzolanas) y obras como el panteón y el acueducto de segovia han demostrado con creces su durabilidad, ¿no deberíamos replantearnos el uso de este material? Quizá la salida del dilema bosques-energía sea más sencilla de lo que creemos.
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